¿Qué es la investigación en acción?

La investigación para la acción difiere de los métodos de investigación convencionales en tres aspectos fundamentales.

  1. En primer lugar, su objetivo principal es el cambio social.
  2. En segundo lugar, los miembros del estudio asumen la responsabilidad de resolver los problemas que están en el centro de la investigación.
  3. En tercer lugar, las relaciones entre los investigadores y los participantes en el estudio son más complejas y menos jerárquicas.

En la mayoría de los casos, la investigación de acción se considera un proceso de vinculación entre la teoría y la práctica, en el que los científicos exploran una situación social formulando preguntas, reuniendo datos y poniendo a prueba una hipótesis a través de múltiples ciclos de acción. El propósito más común de la investigación de la acción es orientar a los profesionales en la búsqueda de respuestas a problemas complejos en disciplinas como la educación, las ciencias de la salud, la sociología o la antropología.

La investigación de la acción suele basarse en ideales de justicia social y en un compromiso ético de mejorar la calidad de vida en determinados entornos sociales. Por consiguiente, los objetivos de la investigación para la acción de cada estudio son tan singulares como los contextos de los participantes; ambos determinan el tipo de métodos de reunión de datos que se utilizan. Dado que la investigación de la acción puede abarcar métodos científicos naturales y sociales, su aplicación no se limita a los enfoques positivistas o heurísticos. Se trata de una actitud de cuestionamiento más que de una metodología de investigación única.

En este artículo se describen varios elementos críticos de la investigación de la acción y se ofrecen argumentos a favor y en contra de su utilización.

Características de la investigación de acción

Reflexión

La reflexión enfocada es un elemento clave de la mayoría de los modelos de investigación de acción. Una actividad indispensable para la reflexión se llama metacognición, o pensar en el pensamiento. Los investigadores reflexionan sobre el proceso de investigación a medida que realizan las tareas que crearon el problema y, durante su trabajo, derivan soluciones a partir del examen de los datos.

Otro aspecto de la reflexión es la prudencia o el aprendizaje en la práctica. Los profesionales de la investigación de la acción suelen pasar por diversos tipos de reflexión, incluidos los centrados en conocimientos técnicos, supuestos teóricos o cuestiones morales o éticas. Estas fases también se describen como aprendizaje para la práctica, aprendizaje en la práctica y aprendizaje a partir de la práctica.

El aprendizaje práctico abarca las actividades de preparación, sensibilización y capacitación basadas en preguntas y realizadas conjuntamente por los investigadores y los participantes. El aprendizaje práctico supone la planificación y aplicación de estrategias de intervención, así como la recopilación y comprensión de pruebas pertinentes. El aprendizaje práctico incluye actividades de culminación y planificación de investigaciones futuras. La reflexión forma parte integrante de los hábitos de pensamiento inherentes a la investigación científica y de la puesta en marcha de medidas explícitas para el cambio.

Iterancia

La mayoría de las investigaciones de acción son cíclicas y continuas. Las actividades en espiral de planificar, actuar, observar y reflexionar se repiten durante un estudio de investigación de acción. La iteración, como característica única y decisiva, puede atribuirse a la temprana conceptualización de Lewin de la investigación de la acción, que abarca las hipótesis, la planificación, la determinación de los hechos, la ejecución y el análisis.

Estas iteraciones son repeticiones internas y externas, conocidas como bucles de aprendizaje, durante los cuales los participantes pasan por ciclos sucesivos de recopilación y descubrimiento de datos hasta que se llega a un acuerdo sobre la acción apropiada. El resultado es alguna forma de actividad humana o documento tangible que es directamente aplicable a la “vida cotidiana” de los participantes y que sirve para informar los ciclos de preguntas subsiguientes.

Cooperación

Los métodos de investigación-acción han evolucionado e incluyen actividades de colaboración y negociación entre los diferentes participantes en el estudio. Las funciones de los investigadores y los participantes suelen ser permeables; los investigadores suelen definirse tanto como participantes de pleno derecho como expertos externos que están en constante consulta con los participantes.

Entre los criterios de cooperación figuran estructuras evidentes para compartir el poder y la voz, formas de crear un lenguaje y un entendimiento comunes entre los asociados, un código de ética y principios explícitos, un acuerdo sobre la propiedad compartida de los datos, disposiciones para la inclusión y la acción sostenibles de la Comunidad y el examen de métodos generativos para evaluar la eficacia del proceso.

Las asociaciones de colaboración, características de la investigación para la acción, tienen múltiples propósitos. En primer lugar, integrar en la investigación múltiples principios de rendición de cuentas basados en pruebas, en lugar de la rendición de cuentas basada en la documentación. Las investigaciones realizadas para la rendición de cuentas y la justificación institucional a menudo obligan a un ámbito de control externo. A la inversa, la investigación basada en la responsabilidad se caracteriza por las oportunidades sostenibles basadas en el lugar de trabajo para la participación de los participantes en el cambio, el énfasis en la demostración del aprendizaje profesional y el reconocimiento frecuente y auténtico del crecimiento de los profesionales.

El papel del investigador

Los investigadores de la acción pueden desempeñar diversas funciones para determinar el alcance y la naturaleza de sus relaciones con los participantes. En un papel de participante pleno, la identidad del investigador no se oculta ni se disfraza. Las voces de los investigadores y los participantes “los objetivos son sinónimos; la importancia de los participantes” aumenta la necesidad de que las cuestiones de anonimato y confidencialidad sean objeto de negociaciones continuas.

La función del observador participante alienta al investigador de la acción a negociar la accesibilidad y la pertenencia al grupo de participantes, proceso que puede limitar la interpretación de los acontecimientos y las percepciones. Sin embargo, los resultados derivados de este tipo de participación pueden obtener un mayor grado de autenticidad si se da a los participantes la oportunidad de verificar y revisar las percepciones mediante el examen de las observaciones y los datos anecdóticos de los miembros.

Una tercera función posible en la investigación de la acción es la de participante observador, en la que el investigador no trata de experimentar las actividades y acontecimientos objeto de observación, sino que negocia el permiso para tomar notas minuciosas y detalladas de manera bastante distante. Una cuarta función, menos común en la investigación de acción, es la del observador pleno, en la que el investigador asume una participación pasiva en las actividades o acontecimientos y se erige una barrera consciente, a menudo física, entre el investigador y el participante para reducir al mínimo la contaminación; estas categorías sólo indican la complejidad de las funciones en la investigación de acción.

El aprendizaje de los participantes y del investigador rara vez se excluye mutuamente; además, en la práctica, los investigadores de la acción suelen ser participantes de pleno derecho.

Los objetivos interrelacionados y la permeabilidad de las funciones entre los investigadores y los participantes suelen ser elementos de los estudios de investigación de la acción con programas de emancipación y justicia social.

Aunque este proceso suele ser un proceso en el que se espera y se exige a los investigadores externos que aporten cierto grado de conocimientos especializados o asesoramiento, se alienta a los participantes, a veces denominados investigadores internos, a que comprendan y apliquen una amplia gama de enseñanzas profesionales que puedan traducirse en acciones éticas. Los estudios de este tipo contribuyen a comprender la condición humana, incorporan las experiencias vividas, dan voz pública a las experiencias y amplían las perspectivas tanto de los participantes como de los investigadores.

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Ventajas y desventajas de la investigación para la acción

Abundan las divisiones ontológicas y epistemológicas entre los enfoques de investigación cualitativos y cuantitativos, especialmente en los debates sobre la credibilidad de los estudios de investigación de acción. Por una parte, se critica la investigación cuantitativa por sacar conclusiones que a menudo son pragmáticamente irrelevantes; por utilizar métodos excesivamente mecanicistas, impersonales y socialmente insensibles; por fragmentar y minimizar el carácter complejo y multidimensional de la experiencia humana mediante esquemas hipotético-deductivos; por promover la investigación como una actividad aislada y distante sin interdependencia y colaboración; y por transmitir afirmaciones de objetividad que simplemente no se cumplen.

Por otra parte, los aspectos cualitativos de la investigación de la acción se consideran formas de interrogatorio profundamente poco fiables, porque el número de variables de contexto no controladas proporciona poca certidumbre sobre la causa. Los métodos de interpretación, como la narración y la autobiografía, pueden proporcionar datos no verificables y potencialmente engañosos. Ciertas formas de participación de los investigadores se han conocido por su potencial para ejercer una influencia excesiva sobre los datos, mientras que algunos críticos afirman que los efectos del espino o el halo, más que la auténtica realidad social, son responsables de los resultados de los estudios naturalistas.

El aumento de la participación en la investigación para la acción en la segunda mitad del siglo XX ha ido acompañado de una creciente demanda de investigaciones más pragmáticas en todas las esferas de las ciencias sociales. La investigación tradicional ha pasado a ser irrelevante para algunos estudiosos de las humanidades, y sus preocupaciones y desafíos sociales no se han tenido debidamente en cuenta para encontrar estudios positivistas. Encontraron en la investigación de acción un método que les permitió avanzar más hacia otros paradigmas de investigación o comprometerse con investigaciones claramente bimetódicas.

El hecho de disponer de más oportunidades en la elaboración de políticas sociales significaba que los profesionales podían desempeñar un papel más importante en la realización del tipo de investigación que permitiría comprender más claramente los fenómenos de las ciencias sociales. Un mayor impulso sociopolítico para el aumento de la utilización de la investigación para la acción provenía de los efectos politizantes del movimiento de rendición de cuentas y de una solidaridad cada vez mayor en las profesiones de las humanidades en respuesta al creciente control público.

El surgimiento de la investigación de la acción ilustra un cambio de enfoque, que pasa del predominio de las pruebas estadísticas de hipótesis dentro de los paradigmas positivistas a las observaciones empíricas, los estudios de casos y las interpretaciones críticas. Los protocolos de investigación de este tipo se apoyan en varias afirmaciones, entre ellas las siguientes:

  • La complejidad de las interacciones sociales hace que otros enfoques de investigación sean problemáticos.
  • Las teorías derivadas de la investigación educativa positivista fueron en general insuficientes para explicar las interacciones sociales y los fenómenos culturales.
  • El aumento del escrutinio público de las instituciones públicas, como las escuelas, los hospitales y las organizaciones empresariales, requiere conocimientos que no tienen otras formas de investigación.
  • La investigación de la acción puede salvar la brecha que se percibe en la comprensión entre los profesionales y los teóricos.

Fiabilidad y validez

El término sesgo es una característica peyorativa históricamente poco amistosa que a menudo se dirige contra la investigación de acción. En la medida de lo posible, la ausencia de sesgo representa las condiciones en las que la fiabilidad y la validez pueden aumentar. Los más susceptibles a la acusación de sesgo son la investigación de acción con un punto de saturación bajo, es decir, una N pequeña, una fiabilidad limitada del interruptor y una triangulación de datos poco clara.

Los estudios positivistas tratan de controlar las variables externas que pueden distorsionar los datos; los estudios interpretativistas afirman que es erróneo suponer que es posible realizar cualquier investigación -en particular la investigación en ciencias humanas- que no esté contaminada por simpatías personales y políticas, y que puede producirse un sesgo tanto en el laboratorio como en la sala de conferencias.

Aunque ninguna investigación puede estar exenta de valor, la cuestión crucial puede no ser la de la credibilidad, sino más bien la de reconocer los métodos divergentes para responder a las preguntas relacionadas con el propósito y la intención. La investigación de acción puede cumplir con los determinantes de fiabilidad y validez si las variables de contexto primarias permanecen consistentes, y si los investigadores recogen, analizan e interpretan la evidencia de su estudio de la manera más disciplinada posible, aplican estrategias de triangulación, y apuntan a la validación de la participación.

En última instancia, los investigadores de la acción necesitan pensar de forma rigurosa y coherente sobre qué lugares y formas de valor pueden incorporarse a los estudios y cómo pueden investigarse de forma coherente y sistemática las tensiones y contradicciones científicas.

Generalización

¿Es posible afirmar que se replican en estudios con investigadores y participantes humanos? La pregunta es quizá aún más relevante para las premisas e intenciones que subyacen a la investigación de acción: ¿Es esto deseable para contribuir a nuestra comprensión del mundo social? La mayoría de los investigadores de la acción están menos preocupados por el objetivo tradicional de generalizar que por captar la riqueza de las experiencias y significados humanos únicos.

El registro de esta riqueza se logra a menudo redefiniendo los determinantes de la generalización y evitando ejemplos seleccionados al azar de la experiencia humana como base para conclusiones o extrapolaciones. Cada caso de interacción social, si se describe completamente, representa una parte del mundo social en el aula, la sede corporativa, la clínica médica o el centro comunitario. Un grado de generalización de los resultados de la investigación de la acción puede ser posible en las siguientes circunstancias:

  • Los participantes en la investigación reconocen y confirman la corrección de sus contribuciones.
  • La triangulación de la recolección de datos fue monitoreada de cerca.
  • Se utilizan técnicas de interrelación antes de extraer los resultados de la investigación.
  • La observación es lo más persistente, consistente y longitudinal posible.
  • La fiabilidad, medida por un auditor, sustituye a la noción de fiabilidad.
  • La coherencia sustituye a la objetividad.

Consideraciones éticas

Una cuestión moral fundamental, que los investigadores de la acción, así como otros científicos, no pueden evitar, es el uso de los conocimientos generados durante la investigación. Por esta razón ética fundamental, las premisas de cualquier estudio – pero especialmente la de la investigación de acción – deben ser transparentes.

Además, deben abordar una gama más amplia de cuestiones de intención y propósito que sólo cuestiones de validez y fiabilidad. Estas cuestiones podrían incluir consideraciones tales como:

  • ¿Por qué se eligió este tema?
  • ¿Cómo y quién financió la investigación?
  • ¿En qué medida el tema dicta o concuerda con la metodología?
  • ¿Son claras las cuestiones de acceso y ética?
  • ¿De qué fundamentos se derivan las definiciones de la ciencia y la verdad?
  • ¿Cómo se discuten las cuestiones de representación, validez, sesgo y fiabilidad?
  • ¿Cuál es el papel de la investigación? ¿Hasta qué punto es coherente con el propósito del estudio?
  • ¿Cómo contribuirá este estudio al conocimiento y la comprensión?

Una comprensión razonable de lo que constituye el conocimiento, y la exactitud con que se presenta, debe ser capaz de soportar un escrutinio razonable desde diversas perspectivas. Dada la complejidad de la naturaleza humana, es poco probable que la comprensión completa resulte del uso de una sola metodología de investigación. Los investigadores de la acción ética harán públicas las actitudes y los lentes que elijan para estudiar un evento en particular. Con transparencia, es posible honrar las esferas únicas pero no inseparables que habitan lo social y lo natural, y así apreciar el valor de las múltiples perspectivas de la experiencia humana.

Juzgando la investigación de la acción

La investigación para la acción es una adición relativamente nueva al repertorio de metodologías de scientific, pero su aplicación e impacto están aumentando. Los modelos cada vez más sofisticados de investigación de la acción están evolucionando a medida que los investigadores se esfuerzan por captar y describir con mayor eficacia la complejidad y la diversidad de los fenómenos sociales.

Tal vez tan importante como la categorización de la investigación de la acción en compartimentos metodológicos es la necesidad de que el investigador aporte al estudio una confianza plena en sí mismo y la revelación de las voces personales y políticas que afectarán a los resultados y las acciones. Antes del estudio, el investigador de la acción debe reflejar y hacer transparentes las paradojas y problemas que guiarán el estudio, y en última instancia hacer todo lo que sea justo y razonable para asegurar que la investigación de la acción cumpla los requisitos de los estudios científicos rigurosos.

Una vez que el propósito y la intención de la investigación estén claramente definidos, se pueden utilizar varios criterios alternativos para asegurar que la investigación de la acción sea una investigación sólida.

Estos criterios incluyen, como señalaron David Scott y Robin Usher, los siguientes tipos:

  • Criterios paradigmáticos que evalúan las ciencias naturales y sociales de acuerdo con las mismas estrategias de recopilación de datos y aplican los mismos determinantes de fiabilidad y validez.
  • Criterios diparadigmáticos que juzgan el estudio de la investigación de los fenómenos sociales de manera que no coincida con los acontecimientos científicos naturales y que aplican los determinantes de fiabilidad y validez reservados exclusivamente a las ciencias sociales.
  • Criterios multiparadigmáticos que juzgan la investigación del mundo social mediante diversas estrategias, cada una de las cuales utiliza determinantes postmodernos únicos de las ciencias sociales.
  • Criterios uniparadigmáticos que evalúan el mundo natural y social de una manera que se redefine y rediseña para ajustarse mejor a la creciente cantidad y complejidad del conocimiento.

En última instancia, la investigación para la acción es la preferida por sus defensores porque:

  • reconoce el conocimiento y las habilidades de todos los participantes.
  • permite a los participantes ser los iniciadores de su propio progreso gradual.
  • alienta a los participantes a aprender estrategias de resolución de problemas.
  • promueve una cultura de cooperación.
  • permite que el cambio se produzca en el contexto.
  • permite que el cambio se produzca de manera oportuna.
  • es menos jerárquica y hace hincapié en la colaboración.
  • explica los fenómenos en lugar de controlarlos.

La investigación de acción es más que una práctica reflexiva. Es un proceso complejo que puede implicar metodologías cualitativas o cuantitativas, centradas en los investigadores y el aprendizaje participativo.

Aunque la investigación de la acción no suele llevar a un alto grado de análisis crítico en la práctica, lo más frecuente es que logre transmitir a los participantes experiencias intelectuales que sean instructivas en lugar de prescriptivas y que potencien en lugar de obligar.